miércoles 24 de enero de 2007

¡Este pueblo no es bicicletero!
















Para los habitantes de la Ciudad de México y otras grandes ciudades del país (pero insisto, la segunda ciudad más grande de México no es Monterrey ni Guadalajara, sino Ecatepec), la palabra "pueblo" tiene un claro sentido negativo. Y no me quejo. Incluso en estos tiempos, a principios del siglo XXI todavía hay gente que vive en cuevas como en Chihuahua. De esta manera, los pueblos de México suelen ser lugares con severas deficiencias de servicios. Sobre todo cuando se trata de los más elementales: pavimento, luz, drenaje. Y ya mejor no hablo de algunos peces de ciudad, para quienes la frontera entre "civilización" y "barbarie" está definida por la presencia en el área de
Starbucks, McDonald's y Wal-Marts.

Así las cosas, uno como sea se va habituando a utilizar las palabras "pueblo" o "campo" para describir "cosas verdes que quedan lejos" (Mafalda
dixit), y que no brindan los beneficios de vivir en la ciudad con "c" mayúscula. Hasta ahí todo claro, pero qué ocurre cuando alguien despotrica y tilda a una de estas poblaciones con la expresión "pueblo bicicletero". Enseguida creo, se forma en nuestras mentes la imagen más acabada del subdesarrollo del campo mexicano. Es entonces cuando me pregunto si en verdad las bicicletas y el subdesarrollo van de la mano, o si sólo es una expresión endémica propia del folclore chilango y de nuestro país de tercer mundo.

La ciudad de México, con su periférico y sus segundos pisos, su circuito interior, su viaducto y sus ejes viales parecería contar con la mejor infraestructura del mundo para el automóvil. En cambio, en los pueblitos del país (donde la pobreza es pública y privada) la terracería dificulta muchas veces el tránsito de los coches. En dichas poblaciones, las recuas y las biclas vienen siendo cosa de la vida cotidiana. Parecería entonces que las vialidades para los vehículos motorizados son el signo inequívoco de la urbanización y el desarrollo de una población, mientras que las pobres biclas son el símbolo de la pobreza privada y falta de servicios públicos.

Sin embargo, en aquellas ciudades del mundo cuyos habitantes se cuentan en millones, el tráfico de automóviles se ha convertido en uno de los principales factores de disminución de la calidad de vida de sus habitantes, incluso por encima de la contaminación. Y la Ciudad de México, que alguien me demuestre que no, no es la excepción. Cuando los coches avanzan con la luz roja y se detienen con la verde entiendes que no saldrás de ahí en mucho tiempo (incluso hay quien afirma haber presenciado el tráfico de reversa). Sí, la vida es corta pero un embotellamiento es eterno. Así, nuestra súper ciudad cuenta con "vías rápidas" que suelen ser "estacionamientos" gigantescos. Dichos estacionamientos le desgarran los nervios hasta el más pintado. Eso sin contar con que los 3,000,000 de coches, que aprox, circulan en el D.F., son los principales responsables de infectar el aire hasta crear la espesa nata café que fumamos todos los días.

Las causas ya nos las imaginamos: sobrepoblación y planeación deficiente del transporte. Y no me refiero a que ya no se estén construyendo ejes viales... ¡no! me refiero a que en varios países el automóvil no es la única solución para llegar del punto A al punto B. Sin entrar en detalles sobre las alternativas de un sistema eficiente de transporte público, quisiera traer a cuento lo que en otras ciudades del mundo es una realidad: el uso de la bicicleta como medio activo de transporte. Es decir, la bicicleta entendida no sólo como un medio de recreación, sino además, como un instrumento para llegar al trabajo, la escuela o la casa. Y en general, para realizar la vida cotidiana.

Y no crean que les voy a hablar de China, ejemplo clásico de la utilización de la bicicleta. No. Me refiero a ciudades bastante creciditas y modernas como Munich, Berlín, Amsterdam, París, Estocolmo, Copenhague por mencionar aquellas que están del otro lado del charco. De éste se encuentran: Ottawa, Río de Janeiro, Montevideo, así como algunas partes de Estados Unidos como Los Ángeles y el estado de Oregon. Pero ¿qué hace posible este milagro? Principalmente dos factores: el primero de ellos es una cultura muy bicicletera y en absoluto pueblerina. Es decir, educación y concienciación sobre los beneficios a la salud que trae usar con regularidad una bici (1 hora en bici quema 100 calorías y tornea pierna y muslo). El segundo y no menos importante, es la infraestructura. En estas ciudades existe una red de ciclopistas que conecta distintos puntos, incluso fuera de la ciudad. Por ejemplo, en el Reino Unido existe una red nacional de vías verdes con más de 10,000 km de pista que une a las ciudades más importantes del país; y si no me creen los invito a visitar el siguiente link: Sustrans. Y aunque todavía no existe una red europea de ciclopistas, ya se está trabajando para lograrlo (ver los esfuerzos que realiza la Asociación Europea de Vías Verdes). En Amsterdam, la bicicleta es tan importante como los coches y sé de buena fuente que los que están confinados en un carril no son las bicis, sino los autos. En América del Sur, Río de Janeiro no sólo es famosa por sus escuelas del volleyball playero, sino además porque es muy barato rentar una bicicleta para recorrer las "praias": desde Leblon hasta Copacabana, sin por supuesto dejar de conocer Ipanema a través de la ciclopista que une a toda la ciudad.

Por eso no es descabellado proponer a la bicicleta como un medio de transporte viable en la Ciudad de México. Sobre todo cuando ya más de uno ha vivido la experiencia del tráfico. Sin duda es muy arriesgado enfrentarse a los coches como si fueran molinos de viento. Y aunque hay trayectos de la ciclopista por los que no me atrevería a meter las manos al fuego (permanezca pendiente, descripción detallada próximamente), creo que ha sido un esfuerzo importante (el único) por crear una cultura de la bicicleta en la ciudad. Claro está que la bicicleta no es un sustituto perfecto del automóvil. La bicicleta no es para que lleves a tu novia a bailar ni algo así. Pero para llegar al trabajo o la escuela podría servir. Es difícil imaginar a una señora de 40 años viajando en dos ruedas para llegar al trabajo, y además no le pido que lo haga. Lo que sí creo es que es un desperdicio de juventud el que no se estimule a los cientos de miles de estudiantes del valle de México a utilizar la bicicleta (¡con la reducción de autos que esto significaría!), sobre todo para aquellos que viven a menos de 5 kilómetros de su lugar de estudio. Aunque para esta clase de cambios culturales hace falta algo más que la publicación de una entrada en el blog; más bien resulta necesaria la intervención del gobierno.


Sin duda falta mucho para que la Ciudad de México llegue a ser un pueblo bicicletero, pero me queda claro que viajar en dos ruedas no tiene nada que ver con el subdesarrollo; muy al contrario, los pueblos que todavía no se desplazan en 4 ruedas para realizar sus actividades cotidianas siguen siendo muy afortunados. Por último, este blog les propone una acción concreta para todos aquellos que alguna vez han perdido miserablemente su tiempo en el tráfico: ¡compre usted una bicicleta caray! (a partir de $2000 pesos podéis conseguiros unas bastante decentes) y por favor, váyase habituando al uso recreativo de ésta en parques, plazas y andadores de la ciudad. Recuerde estimado lector que el aumento de la demanda aumenta los precios, los precios estimulan la oferta que a su vez crea servicios. Más servicios mejoran nuestra calidad de vida y nuestra calidad de vida acaba por mejorar la jeta que todos presentamos en las mañanas. Salud.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Solo recuerden utilizar casco, la bicicleta es un excelente medio pero cuando menos te lo esperas pasa algo y ... en fin, la prevencion primero.
Creo que se debiera dar mucho mas apoyo a este tipo de transporte, en Benito Juarez el proyecto que habia ya quedo en el olvido -lamentablemente, pues es donde vivo y hay horarios en que caminar por algunas calles te permite llegar mas rapido que en coche a tu destino- y el delegado en vez de apoyar el proyecto le encuentra dificultades, ni modo. Seria muy bueno que señalaran un vagon especifico y horarios para subir con bicicleta al metro entre semana (En la noche despues de las 10 por ejemplo).

Raúl dijo...

Bueno su artículo, espero las demás partes.
Saludos.
[el_roulo]

vonkinder dijo...

lamentablemente si vivimos en una ciudad que se deja llevar por los lujos, donde no tener carro significa que estas jodido, cuando te ven en bici te menosprecian aunque tu bici cueste tu sueldo de dos meses, donde la gente es en extremo floja y prefiere subirse al carro para ir a dos calles que disfrutar de un paseo caminando con el pretexto de que en carro es mas seguro... Tenemos que cambiar esta situación, es difícil pues no se pueden hacer todas las cosas sobre la bicicleta pero si las mas comunes y triviales como ir al trabajo. Alguien tiene que continuar con lo que mucha gente ha comenzado al usar la bicicleta para todo lo que se pueda.

Simplemente Diego dijo...

A mi me encanta andar en bicicleta, y estoy TOTALMENTE de acuerdo contigo. No se que podriamos a hacer, pero estaria bueno promoverlo :)